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5 enemigos de la internet de las cosas según nuestra experiencia

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El término internet de las cosas  se encuentra en boga, especialmente en el último lustro cuando, gracias a la minituarización de la tecnología, la existencia de conocimiento libre por doquier y la bajada de precios de la tecnología entre otras tendencias. La internet de las cosas es la promesa de tener todo dispositivo conectado entre ellos y a la red que permite la automatización de procesos.

Intelify infografía

Los que trabajamos en el ámbito de la internet de las cosas, y más específicamente en la computación ubicua, nos enfrentamos a diferentes problemas, que no tienen que ver con la técnica en sí mismo, sino con todos los factores existentes alrededor de un proyecto de computación ubicua. La computación ubicua es la integración de la informática en el entorno de la persona de tal manera que los ordenadores no se perciben como objetos diferenciados sino que se encuentran integrados de manera natural. Lograr esa interacción natural es lo complicado.

A lo largo de los últimos diez años, en Intelify nos hemos encontrado con numerosos problemas en la ejecución de proyectos para nuestros clientes. Entre estos enemigos encontramos:

  1. La creatividad del cliente
  2. La percepción del valor
  3. La simplificación es compleja
  4. El cambio de comportamiento del usuario
  5. La conectividad 

La creatividad del cliente

From: Prospect

To: maragon@intelify.net

Date: Cualquiera del año

Subject: Idea megainnovadora

To: los cracks

Recibimos decenas de email al año en Intelify con ideas innovadoras que alguien ha pensado y cree que desde Intelify podemos solventar. A un cliente le gusta imaginar las posibilidades que da la tecnología y fija sus deseos en función del conocimiento que va adquiriendo. El problema consiste cuando el cliente no conoce realmente las implicaciones que tiene el planteamiento que está haciendo y los recursos que conllevan. Imagina que cualquier automatización y simplificación se hace de manera fácil, rápida y sin problemas. Cuando además le das el precio que conlleva su planteamiento, el 95% de las veces se echan para atrás. “¡Eso no lo quiere pagar el cliente!”

La percepción del valor por parte del cliente

Aunque cada día están más claras las ventajas que la internet de las cosas puede traer al ámbito corporativo por la automatización de numerosos procesos, la inversión inicial a llevar a cabo y la incertidumbre en su uso retraen a numerosos clientes de su implantación, especialmente en ámbitos de pequeñas empresas. Conocer el número de “viajes de ida y vuelta” que da un camarero en una sala por ejemplo, es un indicativo bastante certero, aunque ni mucho menos el único, de calidad en el servicio de un restaurante. Si para conocer ello necesitamos invertir 2.000€, el cliente posiblemente decline la opción por su visión del negocio y de cómo importante es la automatización en su modelo. Elegir no sólo el sector sino el tipo de clientes es imperioso para que el ratio de venta de ventas por lead generado sea el mayor posible.

La simplificación es compleja

La simplificación es compleja por si. Conseguir, por ejemplo, que el vídeo de un participante en una carrera popular aparezca en su Facebook en el momento de su entrada en meta requiere muchos puntos de interacción, entre otros y sin ser la lista exhaustiva:

  • Identificación del usuario en el mundo físico
  • Activador de grabación de su entrada en meta
  • Procesamiento de imagen y su envío a servidores desde la calle con miles de usuarios en el entorno
  • Conexión entre la imagen generada, el usuario al que pertenece, y el tiempo de paso
  • Conexión entre el sistema que sirve las imágenes con redes sociales
  • Conectividad en todo el proceso

Cada uno de esos puntos tiene que tener en cuenta diferentes variables que pueden llevar al traste el proyecto en sí mismo, su funcionamiento como tal y la percepción por parte de cliente final que paga todo el proceso.

El cambio de comportamiento del cliente

La internet de las cosas promete la automatización de procesos, de simplificación del comportamiento para que se eliminen errores. Sin embargo, en ocasiones y según los requisitos exigidos del proyecto, necesitan de la intervención humana y el cambio en un comportamiento que antaño tenía y que ahora tiene que llevar a cabo. Desde hace tiempo me refiero al ejemplo del rollo de cartón que envuelve el papél higiénico y de cómo una empresa lo diseñó de tal manera que pudiera ser echado al WC. En nuestra empresa, jamás nadie lo tiraba y lo único que había que hacer era echarlo por el WC. ¿Por qué no se hacía? Por desidia, desinformación, miedo a que se atascara una tubería o por cualquier otra poderosa razón, nadie lo hacía a pesar de la facilidad de la acción.

Rollo-desechable

 

Por ejemplo, si queremos controlar el tiempo de estancia de una persona identificada en un entorno, necesitaremos para ello:  1) el ítem que identifique a la persona; 2) un dispositivo que recopile los datos mediante escaneo del entorno y los procese; 3) así como conectividad para que se envíen los datos recopilados. Si el ítem que monitoriza al cliente tiene que vestirlo (una pulsera, una tarjeta, o una aplicación móvil) y además ser voluntario en la acción (pasar una tarjeta por un lector), todos los usuarios tendrán que acordarse de llevarlo a cabo y en muchas ocasiones, especialmente en el inicio del proyecto, refuerzos de esos comportamientos deberán llevarse a cabo, para minimizar que no evitar los errores del nuevo sistema desplegado.

La conectividad en el espacio físico

Para que la Internet de las cosas funcione de manera automatizada y con todo el potencial desplegado necesita de conectividad constante. A pesar de que puede darse por hecho que la conectividad siempre existe, por 4G o por Wifi de manera alternativa, no siempre es así.

Por ejemplo, es conocida la mala cobertura existente en los campos de fútbol debido a la concurrencia de miles de usuarios utilizando la misma antena que hace que las operadoras tengan que desplegar infraestructura adhoc para dar soporte a las mismas. Sin conectividad, puede ocurrir que gran parte del desarrollo técnico que se haya hecho no tenga respuesta porque no tiene capacidad de funcionar sin acceso a servidores remotos. Tener conectividad de backup es garante de un proyecto de éxito, aunque, el cliente tiene que pagarlo.

2017-05-25T11:23:15+00:00 8 / Octubre / 2015|intelify, smart city, tecnología|